Tratar con la historia no escrita del teatro ha sido un patrimonio común desde que el hombre existe, tendríamos que remontarnos a la historia misma de la humanidad ya que no pertenece a ninguna raza, período o cultura en particular.
Sin embargo, los que dieron nombre a estos ritos como teatro fueron los antiguos griegos, en occidente tiene sus raíces en Atenas, entre los siglos VI y V A. C, junto con esta materialización, se materializaría de alguna manera también la profesión de actor. Los romanos, basándose en los griegos, continuaron creando teatro aunque este evoluciono hacia un aspecto más político. Elevaron al teatro hacia la ostentación creando grandes formas arquitectónicas que nada tenían que ver con las construcciones de madera de los griegos.
El teatro, siguió evolucionando y con el la manera de interpretar de los actores, en el medievo tenia un carácter didáctico y religioso, en el siglo XVI, en España, empieza el camino hacia una modernización, la comedia del arte,… todo un monto de corrientes que elevaron al teatro o lo sumergieron según la época, pero que hay de la interpretación.
Hasta finales del s.XIX, no existe una manera de interpretar, es Stanislavsky, el que empieza a demandar una forma interpretativa más realista y menos artificiosa el que desde 1907 hasta su muerte se baso en la psicología para crear técnicas de actuación que han sido conocidas como “El Sistema”, una manera de interpretar que nada tenia que ver con la actuación sostenida por un estudiado uso de la voz y de la gestualidad y que además no se correspondía con la manera real de sentir del ser humano.
Autor de “Un actor se prepara”, “Construyendo un personaje”, “Creando un personaje” y “Mi vida en el Arte”, Stanislavsky desarrolló su técnica con el fin de hacer que los personajes se vieran “vivos” en el escenario. Para lograr esto, invertía bastante tiempo en ensayos enfocándose en la vida interna de los personajes. Las distintas etapas de su sistema interpretativo son: Las circunstancias previas, el objetivo/superobjetivo, el mágico “si”, la relajación, concentración y la memoria emocional o memoria afectiva, esta ultima solo debe usarse en casos muy específicos y debe ser dirigida por profesionales de la materia pues se han dado casos de algunos abusos que ha llevado a jóvenes actores a situaciones que requieren ayuda psiquiátrica.
Tras Stanislavsky muchos de los alumnos, han sido los nuevos maestros del sistema, revisándolo y complementándolo en diferentes aspectos en los que diferían con el autor. Cabe destacar a Meyerhold, M.Chéjov y E. Vajtanov, en busca de cierta teatralidad más imaginativa, sobrepasando los límites de la cotidianeidad, que quedo pronto ahogada por el realismo socialista.
Por su parte, es Richard Boleslavsky uno de sus actores que emigran a Estados Unidos, será el encargado de difundir sus conocimientos, principalmente su “Memoria de la emoción” cuyos ejercicios buscaban conmover la imaginación de los principiantes. La emoción personal y natural se convirtió en la clave de la preparación y la actuación americana.
En 1931 se forma en Nueva York el Group Theatre, bajo la dirección de Lee Stragberg, Harold Cluman y Cheryl Crawford, a esas personalidades se unen más tarde otras (Stella Alder, Robert Lewis, Uta Hagen, Standford Meissnser, entre otros) que desarrollan una versión norteamericana de “el sistema”, convirtiéndose en el llamado “método”, apoyado en las teorías de Boleslavsky y en las de el propio Stanislavsky. El conocimiento que llega a España y Latinoamérica de el “Sistema”, llega sobre todo de EE.UU., del citado “método”, sin embargo, hay que destacar la inolvidable aportación de William Layton (discípulo de Sandford Meissner), que ha contribuido a aportar veracidad y responsabilidad al trabajo de los actores españoles.
Las fuertes dificultadas a las que fue sometido el sistema, por los diferentes alumnos de Stanislavsky, hizo revisar al maestro algunas de sus aproximaciones y así surge al final de su vida “Sistema de las acciones físicas” donde vuelve a cobrar importancia la acción física, completando la creación psíquica o mental del personaje.
Así podemos decir que hasta día de hoy no hay ningún método interpretativo que sustituya al de Stanislavsky, sin embargo si hay muchos discípulos y autores que han ido corrigiendo y completando algunos aspectos del método, llevándolo a una evolución interpretativa que aun hoy sigue debatiéndose, completándose y ampliándose en un método eficaz hacia la creación de un personaje.
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