Ballet clásico:

1581, la representación en el Palais de Petit Borbon del Ballet comique de la reine. Siglo XV, desde Italia y con la llegada del renacimiento se va difundiendo el ballet a toda Europa. Francia, siglo XVIII, durante el reinado de Luis XIV -gran bailarín- los cortesanos (ballet de cour o ballet de la corte), y los bailarines se hicieron profesionales. Fue, entonces, cuando el rey fundó en París, la Academia Nacional de la danza, siendo la primera escuela profesional de baile, y por esta razón, el lenguaje del ballet sigue siendo en francés.

La danza clásica lleva sobre sus hombros muchos siglos de historia. Es el estilo técnico por excelencia, base de muchos otros estilos profesionales.

Dada su “anti-naturalidad” en relación con la estructura anatómica humana, ha requerido un trabajo exigente con la conciencia del movimiento que poco a poco se ha ido trasladando, también, a otras disciplinas.

El ballet clásico consiguió unir y hacer un arte de la danza popular, la música y los hechos que en la sociedad estaban aconteciendo en cada época histórica. Existen una serie de obras clásicas y otras más modernas que han derivado estilos como el “neoclásico”. Pero el ballet clásico siempre se caracterizará por su elegancia, su gracilidad, su técnica impoluta y precisa, por sus bailarines flotando sobre escenarios sumergidos en bellísimas historias clásicas acompañados por las mejores piezas musicales clásicas de la historia.

Existen distinto estilos y/o métodos. En el Estudio Magaña Mararte aprovechamos lo mejor de la formación de cada uno de nuestros profesores impartiendo, actualmente, estas clases desde la perspectiva de la elongación del Maestro Alfredo Gurquel, trabajando desde el interior con plena conciencia, y desarrollando el aprendizaje técnico a través de la fusión de los métodos de las escuelas europeas (francesa, italiana e inglesa) y la escuela cubana. Aprenderás a desarrollar y ejecutar distintas coreografías e incluso a trasladarlas a disciplinas artísticas próximas. No olvides los cursos intensivos y seminarios que se ofrecen.

Se trabaja siempre por, para y a través de cada alumno, buscando sus recursos y explotando sus condiciones. La sabiduría está repartida, y queremos que nuestros alumnos alcancen sus objetivos disfrutando y viviendo la danza. Por ello, contamos con profesionales de distintas escuelas para la formación de un mismo bailarín.